Una multitud camina a Luján para agradecer y pedirle a la Virgen

En los primeros metros, todas las miradas las ganaba el cielo. Con zapatillas cómodas y botellitas de agua en la mano, miles de fieles partieron a pie ayer al mediodía desde el santuario de San Cayetano, en Liniers, hacia la basílica de Nuestra Señora de Luján, para participar de la trigésimo segunda peregrinación juvenil.
La columna principal, con la "imagen cabecera" de la Virgen, partió con la previa bendición en el santuario de San Cayetano del obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Eduardo García. El prelado bendijo los pies de los caminantes y los exhortó a "Vivir en paz y como hermanos", el lema de esta marcha. También habrá un ruego especial: será por la aparición de Julio López, el testigo desaparecido.
Florencia Toscano (24), y Mariano Librizzi (26), caminan junto a un grupo de alumnos y ex alumnos del colegio Marianista de Caballito para "agradecer a Dios por el trabajo y la salud", pero además, la parejita pide para que su matrimonio se concrete el año próximo. Como ellos, una multitud recorrerá 70 kilómetros hasta Luján motivados por la fe, y culminarán hoy a las 7 con la misa que presidirá el cardenal Jorge Bergoglio.
testimonio I:
"Al final, hasta el nombre te pesa"
Morón es la primera parada de los tres jóvenes de Claypole: Juan Ignacio Blando (18), Damián Ordóñez (18) y Agustín Espínola (16), el único que hace la caminata por primera vez.
"Cuando me pidieron que los acompañe enseguida les dije que sí, pero ya estoy muerto", dice Agustín mientras se cambia las medias.
Pero para Damián, está es su quinta peregrinación. "Como tenemos una hipoteca, desde hace unos años hago la promesa de venir para que podamos pagarla", cuenta el joven estudiante de Ciencias Económicas.
Mientras que Juan Ignacio, mantiene la fe en que pronto sus padres podrán tener la casa propia que tanto desean. "En el 2004 me quedé en General Rodríguez, pero está vez terminamos todos", asegura el joven comprometiendo a sus compañeros de viaje.
Y para lograrlo viajan ligero: mochila al hombro, botellita de agua y mp3. "Cuando estás por llegar , al final, hasta el nombre te pesa", confiesa Juan Ignacio.
testimonio II:
Desde Lanús y con "muchos temas para chusmear"
"Sigo hasta donde pueda", comenta Delia Romero, de 60 años, y con 12 caminatas a Luján en su vida. "En 14 horas estamos", interrumpe para generar confianza Marta Stepien, que a sus 53 años conoce el camino de memoria: lo hizo 25 veces.
Estas vecinas de Lanús vienen cada año a pedir por la familia, el trabajo y los hijos. "La primera vez fue con mis compañeros de la Metalúrgica cuando era joven y por curiosidad. Y sólo no llegue a Luján cuando me agarró un calambre en la pierna", recuerda Marta mientras come un pebete de jamón y queso hecho por sus propias manos, a la sombra.
En cambio Delia, a los 47, luego de salir bien de una operación de cáncer de útero, debía cumplir su promesa. Y desde esa vez, sigue viniendo siempre, asegura.
"Aunque ahora me esté yendo bien en el trabajo y goce de salud, vengo para pedir por la salud de mis hijos: Lorena, Gabriel y Gonzalo", los nombra orgullosa.
A las dos mujeres aún les queda un largo recorrido: Morón, Moreno, Rodríguez y de noche directo a Luján. "Y muchos temas por chusmear", dicen a dúo, las dos vecinas que tienen programado llegar temprano para la misa de las 7 en la Basílica.´
La nota en Clarín


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